Allá por abril, poco antes de terminar la carrera, decidí que mi próximo medio año lo quería vivir en Italia para hacer unas prácticas en una productora cinematográfica.
Después de colgarme el teléfono al cuello y dejar impregnadas mis huellas dactilares en el teclado del ordenador, una empresa de Milán respondió a mis gritos desesperados de socorro.
Así que, para Milán que me fui y con todas las ganas de que esta experiencia sea sencillamente genial empieza mi historia.
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